Orizaba, Ver.- La preocupación crece entre habitantes de las colonias ubicadas alrededor de El Chirimoyo ante la proximidad de la temporada de lluvias más intensas y las condiciones en que permanece el vaso regulador, cuya limpieza continúa detenida por un litigio que aún no ha sido resuelto por la autoridad judicial.
Los vecinos advierten que el acelerado crecimiento del lirio acuático, la acumulación de agua estancada, la proliferación de plagas y la posible generación de gases derivados de la descomposición de materia orgánica representan riesgos que van más allá del impacto ambiental.
Consideran que estas condiciones podrían disminuir la capacidad de regulación del vaso durante precipitaciones extraordinarias y afectar la salud y seguridad de quienes habitan en las zonas bajas.
Mientras el Juzgado de Distrito analiza el caso, los habitantes señalan que la decisión implica ponderar derechos fundamentales: por un lado, la preservación del entorno natural y, por otro, la protección de la vida, la salud y el patrimonio de más de un centenar de familias que podrían verse afectadas ante una eventual contingencia hidrometeorológica.
Algunos vecinos se remitieron a las inundaciones sufridas cuando el agua alcanzó tres metros sobre el nivel del suelo destruyendo su patrimonio y en otros casos, “ el agua salió varias veces por los sanitarios de las viviendas” en la Unidad San José.