Un 2 de octubre de 2005, la Sub-17 de Jesús Ramírez goleó 3-0 a Brasil en el Estadio Nacional de Perú y escribió la página más gloriosa del fútbol mexicano

Hay fechas que no se olvidan. El 2 de octubre de 2005 es una de esas. Esa noche en Lima, Perú, la Selección Mexicana Sub-17, dirigida por Jesús «Chucho» Ramírez, derrotó con autoridad 3-0 a Brasil y levantó el primer título mundial en la historia del balompié nacional. Hoy, exactamente 21 años después, ese logro sigue siendo la cima más alta que cualquier selección mexicana haya alcanzado en una cancha.

Dirigidos por Jesús Ramírez, un grupo de jóvenes que entonces eran poco conocidos sorprendió al planeta con su estilo vertical, disciplinado y lleno de personalidad. Nadie los veía como grandes favoritos. Nadie, menos ellos mismos.

La final: dos minutos que pararon al mundo

Con más de 40 mil espectadores en el Estadio Nacional, México ofreció la mejor exhibición de todo el torneo. El guion fue perfecto y vertiginoso. El primer gol llegó en una jugada de Giovani dos Santos, quien tiró un centro para Carlos Vela, que de cabeza metió el primero al minuto 31. Al 32′, Omar Esparza mandó el balón al fondo después de un tremendo cañonazo cruzado. Dos goles en menos de dos minutos. Brasil no sabía ni dónde estaba parada.

A pesar del resultado favorable, México no dejó de buscar la meta rival, pese a los intentos de Brasil de hacer daño en la portería defendida por Sergio Arias. Ya al minuto 86 se concretó la goleada. Ever Guzmán había entrado de cambio, quedó mano a mano con el portero, de primera instancia parecía que perdía la posibilidad, pero recuperó la esférica y la mandó guardar. Sellado. Campeones del mundo.