Orizaba, Veracruz.— El sector empresarial de la región atraviesa un inicio de año complicado debido al incremento sostenido en gastos operativos, ajustes salariales y modificaciones en materia laboral, factores que presionan la estabilidad financiera de negocios y la conservación del empleo formal.
El empresario Alejandro Zairick Morante explicó que el aumento al salario mínimo, junto con el encarecimiento de insumos, combustibles y servicios, ha elevado significativamente los costos de producción y operación, obligando a las empresas a replantear su estructura de gastos y estrategias comerciales.
Señaló que, aunque los incrementos salariales favorecen el poder de compra y pueden estimular la economía local, también representan mayores compromisos fiscales, laborales y administrativos, particularmente para las pequeñas y medianas empresas, que operan con márgenes más ajustados.
Sobre la propuesta de reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales de forma gradual hacia 2030, indicó que este cambio implicará reorganizar horarios, contratar más personal o invertir en automatización para mantener niveles de productividad sin afectar la rentabilidad.
Asimismo, destacó que el contexto internacional añade incertidumbre, especialmente ante las políticas comerciales impulsadas por el presidente estadounidense Donald Trump, las cuales podrían impactar exportaciones, cadenas de suministro y flujos de inversión entre México, Estados Unidos y Canadá.
A pesar del panorama, empresarios de la zona coincidieron en que existe disposición para trabajar de manera coordinada con autoridades y trabajadores, buscando soluciones que permitan preservar fuentes de empleo y sostener la actividad económica regional.
Finalmente, subrayaron que el principal desafío será equilibrar mejores condiciones laborales con la viabilidad de las empresas, evitando incrementos desproporcionados en precios o una disminución en la oferta de trabajo formal.
