Tras una cesárea que se le practicó en el Hospital General de León, la mujer comenzó a presentar dolores, cuyo origen quedó expuesto en una radiografía.

Lo que debió iniciar como una nueva etapa de vida como madre primeriza para Norma Araceli Malacara Luna se convirtió en una lucha por sobrevivir. Diez meses después de que se le practicó una cesárea, descubrieron que le habían dejado una gasa en su vientre.

La cesárea se le practicó en el Hospital General de León; ahí se atendió durante diez meses y ningún médico le detectó nada.

Su dolor tenía un origen que se pudo ver en una radiografía que se le realizó hasta el 23 de diciembre de 2024: había un objeto en su vientre, del lado izquierdo.

Esa negligencia le provocó daños irreversibles. Perdió la matriz y le retiraron 60 centímetros de intestino debido a la infección que ya presentaba.
Una cesárea que marcó el inicio del calvario
A sus 34 años, Norma Araceli Malacara Luna se convirtió en mamá el 22 de febrero de 2024.

Recuerda que ese día le aplicaron anestesia local, por lo que estuvo consciente durante todo el procedimiento. Asegura que aún estaba en el quirófano cuando les decía que tenía demasiado dolor.
El dolor no cedió tras su alta médica. Recuerda que no podía sentarse, tampoco acostarse ni mucho menos atender a su bebé recién nacido, por lo que regresó nuevamente al hospital. Ahí le dijeron que su dolor se atribuía a la comida que estaba ingiriendo, lo cual no la convenció.

“Había comido un atolito, pan tostado y caldito”, recordó.
Meses de dolor sin estudios médicos
Pese a acudir de forma constante a urgencias por el dolor que presentaba en el vientre y en el estómago —cada vez más intenso—, no se le mandó realizar ningún estudio.

“Iba tres veces por semana al hospital, a veces toda la semana; siempre insistí porque era puro dolor de estómago y nunca me hicieron caso”.
Incluso asegura que quienes la atendían le hablaban de la posible presencia de hernias, e incluso recuerda que la canalizaron a atención psicológica.

Lo peor estaba por venir
El 23 de diciembre de 2024 el dolor fue insoportable y nuevamente acudió al Hospital General de León. Ese día la atendió otra doctora que, al escucharla, de inmediato le dijo que no era normal el dolor que presentaba.

Ese día se le realizaron radiografías y se detectó que algo extraño había en su vientre: era una gasa. Al día siguiente fue intervenida de urgencia y, debido al daño que este material le provocó en su cuerpo, le realizaron una histerectomía —le extirparon la matriz— y una colectomía —le retiraron 60 centímetros de intestino—. Pero no fue todo.​

Así afectaron la salud de Norma de por vida
Las secuelas aumentaron. Ahora Norma Araceli sufre convulsiones que le han provocado otros daños.

En junio de 2025, Norma estaba en casa cuando tocaron a su puerta. Salió a abrir y justo en ese momento se convulsionó; cayó de manera brusca y se dio un fuerte golpe en la cabeza, lo que la llevó a permanecer nueve días en terapia intensiva.
Recuerda que despertó y estaba grave.

“Me dijeron que estuve entubada, que mi vida corría peligro. Luego fui sometida a nuevas cirugías, incluida la reconexión intestinal en agosto y septiembre”.
Karla Malacara Luna asegura que a su hermana Norma le han realizado alrededor de 12 cirugías en un lapso de nueve meses.

Además de la matriz y el intestino, se sumaron intervenciones por la reconexión intestinal, cirugías en la cabeza y hasta una traqueotomía mientras estuvo en terapia intensiva.
Denuncian negligencias para recibir atención médica
Norma Araceli, a sus 35 años, ya no puede trabajar ni hacer esfuerzos debido a las negligencias médicas que sufrió. Ya interpuso una denuncia ante la Fiscalía General del Estado de Guanajuato, la cual quedó asentada en la carpeta 78264/25, y otra más en la Procuraduría de los Derechos Humanos, con el número de oficio 1598-25/6562/2025.

Juan Carlos Malacara Ramírez explicó que la decisión de denunciar fue para presionar y lograr que su hija recibiera atención médica, además de evitar que se repitan otros casos similares.

En junio, Norma fue llevada inconsciente al hospital sin recibir la atención adecuada, por lo que su padre recordó: “Nos dijeron que, si no lo hacíamos visible, que si no poníamos la queja, nunca nos iban a hacer caso, y así fue”.

Tras la denuncia en la Procuraduría de los Derechos Humanos del Estado de Guanajuato (PDHEG), aseguró que hubo una reacción inmediata por parte del hospital.

“Después de que pusimos la queja, incluso el director del hospital, Alfonso Delgado, se comunicó con nosotros. Si no hubiéramos acudido a Derechos Humanos, estoy seguro de que nunca nos habrían llamado”, sostuvo.
No obstante, a la fecha la familia no ha recibido información clara sobre los médicos presuntamente responsables y, aunque se agilizó la atención, no se ha emitido una resolución legal para determinar quién se hará cargo de los daños irreversibles en la salud y el modo de vida que le causaron a toda la familia.

“No sabemos quién fue el doctor o la doctora, no conocemos ni sus nombres; en la Fiscalía tampoco nos han dicho nada. El proceso sigue en curso y la autoridad solo nos informó que habrá un careo una vez que se integren todas las pruebas”, mencionó Juan Carlos.