
La estrategia danesa es buscar el diálogo con los miembros a los que consideran más pragmáticos de la Administración Trump
Cuando se despertaron el sábado con la noticia de que Estados Unidos había entrado ilegalmente en Venezuela para capturar a su presidente, Nicolás Maduro, en Dinamarca muchos pensaron que había llegado la hora: ellos podían ser los próximos.
No hizo falta que Donald Trump y su camarilla amenazasen, como hicieron en las horas siguientes, con invadir Groenlandia, territorio del Reino de Dinamarca. El presidente estadounidense lleva un año hablando de su intención de hacerse, por las buenas o por las malas, con la gigantesca isla al norte del hemisferio occidental, y el precedente venezolano encendió los peores temores en Copenhague.
En Copenhague se discuten escenarios y se diseñan contraofertas. Todo por apaciguar al presidente de EE UU y evitar que, con o sin disparos de por medio, plante la bandera de las barras y estrellas de Nuuk, la capital groenlandesa.
Fuente: El Pais