Mariano Escobedo, Ver., 31 de diciembre de 2025.— En el último día del año, mientras el municipio cerraba un periodo administrativo y se preparaba para otro, Baldomero Montiel Esteves asumió formalmente la presidencia municipal de Mariano Escobedo, dando paso a una nueva etapa de gobierno que arrancará el 1 de enero de 2026.

El acto protocolario fue más que un relevo institucional. Para el municipio, representa la continuidad de un proyecto político que deberá responder a una realidad compleja: un territorio extenso, una creciente conurbación regional y más de 47 localidades con demandas diferenciadas que históricamente han puesto a prueba la capacidad operativa del gobierno local.

Ante autoridades estatales, integrantes del Cabildo y representantes comunitarios, Montiel Esteves recibió nuevamente el respaldo formal del cargo, en un contexto donde la expectativa social se centra menos en los discursos y más en los resultados.

El mensaje fue claro: gobernar con planeación, ordenar prioridades y administrar con responsabilidad recursos que nunca son suficientes para cubrir todas las necesidades.

Lejos de prometer soluciones inmediatas, el nuevo presidente municipal delineó una ruta basada en la atención directa a la ciudadanía, la coordinación con autoridades auxiliares y el respeto a los usos y costumbres que siguen siendo un eje de cohesión en las comunidades.

La apuesta, dijo, será mantener un gobierno cercano, con decisiones que se tomen de cara a la gente.

Desde el primer día de la nueva administración, el foco estará puesto en los servicios municipales, la infraestructura básica y los proyectos estratégicos que impacten de manera tangible en la vida cotidiana de las familias. En ese camino, Montiel Esteves fijó una línea política clara: cero tolerancia a la corrupción y al uso indebido del poder público.

El arranque del gobierno 2026–2029 ocurre en un momento clave para Mariano Escobedo, donde el crecimiento urbano, la presión social y las limitaciones presupuestales obligan a una gestión eficiente y sensible al entorno regional.

Así, entre el cierre simbólico de un año y la apertura de otro, el municipio inicia un nuevo ciclo político con la mirada puesta en la capacidad del nuevo Ayuntamiento para traducir compromisos en hechos y gobernar con equilibrio entre territorio, comunidad y desarrollo.